ENTRE EL EGO Y LA PASIÓN



“mi ego es la escritura
…mi pasión…la pintura”




A modo de prólogo


“Entre el ego y la pasión” es el título de una exposición itinerante, de pintura y dibujo, que ofrecí al público hace tiempo.
El título podía llevar a conclusiones erróneas, como siempre ocurre cuando encierras un concepto en las definiciones ambiguas de las palabras, por ello me cuesta tanto poner un título a cualquier cuadro que pinto, el espectador parece esperar que el título le aclare el significado y el contenido de la obra, y limita a esta al mismo título, el título más que aclarar empobrece el resultado intelectual de lo pintado.
(…)






El dibujo estaba conmigo…
Cuando acompañaba a mi madre a lavar a la acequia, portando en su cabeza, con imposibles equilibrios, una palangana de aluminio, cargada hasta rebosar de ropa. Niño como era mi única carga era un ligero y práctico “chingue-chingue” (un pequeño espray lleno de agua). Mientras mi madre lavaba la ropa, junto con las otras mujeres, en las cristalinas y rápidas aguas de la acequia (recuerdo el coraje que me daba que ensuciaran un agua tan limpias… ¿no se envenenarían, ahora que el agua estaba llena de espuma de jabón azul y amarillo, las plataneras que bebían de la acequia?) mi mágico “chingue-chingue” me sacaba del aburrimiento que suponía la larga espera de las mujeres en la dura faena de la colada, no lo usaba como los otros niños en húmedas guerras hasta quedar como sopas, no, yo lo presionaba con fuerza en dirección a la pared más cercana y el chorro de agua dibujaba largas formas, formas nítidas que pronto se escurrían en numerosas gotas hasta desaparecer…dibujos tan efímeros… tan breves...que nunca podía acabar a tiempo… como notas musicales interrumpidas a mitad.
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El dibujo está conmigo…
En cada rato, en cada presente… en las puntas de mis yemas, en el brillo de mis ojos, en el pulso de mi muñeca…
…En mi cerebro y en mi alma… aquí y ahora… en la tinta del pincel… en la superficie del papel.









Línea…

Línea que violas sin el más mínimo decoro el papel blanco.
Manchas de negro la superficie silenciosa que ahora grita el canto de tu agonía mientras se seca la resaca tinta.
(…)
Línea, tú y yo juntos, uno solo, correteamos con fluidez para dejar nuestra huella imperecedera.
El papel ha muerto, la línea le ha dado vida eterna.









“TODO ARTE ES ERÓTICO” Adolf Loos

“Mis mujeres no son eróticas”
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“Mis mujeres” no son deseo de carne suave, ni de redondas nalgas, ni pezones provocativos, son ante todo seres atrapados en cuerpos femeninos, cerrando sus ojos para verse interiormente, anulando así el contacto físico con el exterior… pero solo el físico.
No te invitan a tocar, solo a pensar.
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Recuerdos


Mucha de mis pinturas se vasa en recuerdos.
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Mis abuelos se convirtieron en el prototipo de las figuras de mis cuadros, por llamarlos de alguna manera, “costumbristas”, tan lejos y tan cerca de los antaño llamados indigenistas.
Tan lejos y tan cerca como mis propios recuerdos.
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El surrealismo ha muerto

El surrealismo ha muerto, ya no hay encuentros casuales, (ni de sexo), entre la máquina de coser y el paragua de una oscura mesa de operaciones… y ano revolotean las asombrosas sorpresas abombinadas de Magritte, donde su autorretrato comunicaba con exquisita elegancia las ideas más absurdas.

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¿PAISAJES?

Cuando ves los “paisajes” de los verdaderos artistas (yo prefiero llamarlos pintura, pues de eso se trata) uno se da perfecta cuenta de ese diálogo maravilloso que se entabla entre artista y naturaleza… o viceversa, ambos dan de sí y se enriquecen mutuamente… lo otro es pura falsa.
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El horizonte, la verticalidad del horizonte.
Quiero pintar la verticalidad del horizonte, y sus resbaladizas rocas, y su vaporoso cielo, y su contundente mar.
Quiero pintar lo que la naturaleza me dice y no burdos paisajes sin alma.
(…)









FIN